En vísperas al Día Mundial de la Tierra, el 22 de abril, Microsoft propone crear una computadora planetaria que trabaje con ciencia, datos ambientales de todo el mundo y tecnología digital. Este proyecto es la siguiente fase del programa AI for Earth desde el cual se otorgarán más de 500 subvenciones a equipos científicos y de investigación de 81 países inscriptos, quienes contarán con acceso a los datos ambientales del mundo y a una plataforma de cómputo para analizar esos conjuntos de datos.

Lo que creen desde Microsoft es que debería ser fácil para cualquier persona en el mundo buscar el estado del planeta como lo es buscar en internet películas, series o lugares para ir comer. Por eso, la computadora planetaria será una plataforma que pueda brindar acceso a miles de millones de datos recolectados por las personas y las máquinas en el espacio, en el cielo, en la tierra y en el agua; que, a su vez, permita a los usuarios buscar por ubicación geográfica en lugar de por palabra clave, trasladarse de una inquietud sobre qué ambientes hay en su área de interés a interrogarse dónde existe un ambiente en particular en el mundo. Una plataforma que, en definitiva, aporte respuestas nuevas a todo tipo de preguntas al otorgar acceso a herramientas de aprendizaje automático y a la capacidad de publicar nuevos resultados y predicciones como servicios disponibles para la comunidad global.

DATOS Y TECNOLOGÍA DIGITAL

Saber dónde están los bosques, campos y fuentes de agua del mundo se vuelve una tarea abrumadora de contabilidad ambiental; comprender qué especies llaman hogar a esos ecosistemas o por qué prosperan o disminuyen es en gran medida algo desconocido.

La primera evaluación de este tipo en el mundo fue lanzada por la Plataforma Intergubernamental de las Naciones Unidas sobre Biodiversidad y Servicios de los Ecosistemas, o IPBES, en el año 2000, y tomó casi cinco años y más de 1.300 expertos de todo el mundo completarla. La evaluación más reciente de IPBES, diseñada para cerrar la brecha entre información científica simple y una implementación más efectiva de políticas, fue de 1.700 páginas, citó a más de 15.000 fuentes científicas, y no fue publicada sino hasta 15 años después de la primera. Esta cantidad de años no es posible esperar en tiempos donde el calentamiento global apremia el desarrollo de las sociedades posmodernas.

Por eso, la computadora planetaria va a brindar información de valor sobre preguntas críticas que científicos, organizaciones y empresas dedicadas a la conservación y cuidado del medio se hacen a diario, a menudo sin obtener una respuesta relevante a nivel local. Algunas de ellas, por ejemplo, entender la densidad de los árboles, el uso de la tierra y el tamaño de los bosques tiene implicaciones para la conservación de la biodiversidad y para la mitigación del cambio climático. A menudo, las organizaciones realizan costosas encuestas en la tierra o construyen soluciones para entender los bosques locales. 

La idea es que, por ejemplo, los planificadores urbanos y los agricultores que dependen de pronósticos de disponibilidad de agua y de riesgos de inundaciones para realizar conjeturas educadas sobre el manejo de la tierra, cuenten con una Computadora Planetaria que les brinde datos de satélite, mediciones de arroyos y aguas subterráneas locales, y algoritmos predictivos que ayudarán a los agrimensores y agricultores para tomar decisiones nutridas por datos sobre los recursos hídricos.

Los cambios climáticos urgentes requiere que las organizaciones midan y manejen recursos naturales que secuestran el carbono, como los árboles, los pastizales y el suelo. La Computadora Planetaria combinará imágenes de satélite con IA para brindar información actualizada sobre ecosistemas, y brindar una plataforma para aprovechar modelos predictivos para estimar las existencias globales de carbono e informar decisiones sobre uso de suelo que impacte nuestra capacidad de hacer frente al cambio climático.

La creación de esta Computadora Planetaria tiene una complejidad que requiere del trabajo conjunto con otras organizaciones. Es por eso que se profundizará la asociación entre Microsoft y Esri, una compañía líder en el mercado del software de sistemas de información geográfica con años de experiencia en la construcción de soluciones de monitoreo ambiental que van desde mapeos de la pérdida de bosques hasta combatir la caza furtiva de elefantes. A su vez, se trabajará más en asociaciones vinculadas con el desarrollo de soluciones geoespaciales basadas en aprendizaje automático que son la base de la Computadora Planetaria.

Este proyecto es una fase más del programa global AI for Earth, donde también se va a invertir en áreas específicas de solución ambiental como identificación de especies, mapeo de cobertura de la tierra, y optimización de uso de la tierra. Se va a empezar con una nueva colaboración de AI for Earth con el Grupo de Observaciones de la Tierra de la Red de Observación de la Biodiversidad. Esta subvención de un millón de dólares de AI for Earth apoyará proyectos que fortalezcan los esfuerzos para monitorear la biodiversidad de la Tierra y creará las útiles mediciones requeridas para el estudio, reporte y gestión del cambio en la biodiversidad que informen las decisiones de conservación alrededor del planeta.

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